Hay un lugar al que el creyente puede ir que satisfará todas sus necesidades. Si solo viajamos a los pies de Jesucristo, quien se sienta a la diestra del Padre, comenzaremos a experimentar la habilidad sobrenatural de nuestro Dios todopoderoso. Sus bendiciones no se pueden trabajar ni ganar. Todo lo que necesitamos ya ha sido pagado por el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario. Sus bendiciones se almacenan actualmente en el marco de “Sus riquezas en gloria”. Nosotros, los que estamos en Cristo Jesús, somos alentados a acercarnos a Su trono para obtener misericordia y gracia en nuestro tiempo de necesidad.
Estoy muy agradecido de que Su trono no sea un trono de juicio, lleno de críticas, un lugar lleno de duras declaraciones que declaran todos los errores que hemos cometido. Pero más bien, el trono de Jesús es un trono de Gracia donde desea imputar justicia y otorgar bendiciones a todos los que se le acercan con fe. Él mismo se ha parado en esta tierra y ha experimentado su mal, su dureza y su perversidad. Él está listo para ayudarnos en nuestro momento de necesidad y Él proveerá libremente a todos aquellos que confían en Él. Nunca ha rechazado uno.
“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”
Hebreos 4:16
Centro Familiar de Adoración, 26/01/26
Tiempo Devocional – @cfabarranquilla


Deja un comentario