“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”
2 Corintios 5:17
Muchos reducen la conversión a levantar una mano o repetir una oración. Pero bíblicamente, es un acto sobrenatural donde el Espíritu Santo regenera el espíritu humano.
Juan 3:3 declara que es necesario nacer de nuevo. El nuevo nacimiento no es mejora del viejo hombre. Es creación de algo nuevo. Y esa nueva vida solo puede existir porque Cristo murió y resucitó.
Antes del Calvario, el hombre estaba espiritualmente muerto. Separado de Dios, incapaz de producir justicia. Pero en la Cruz: El pecado fue juzgado, la culpa fue removida y la justicia fue imputada.
La conversión ocurre cuando el pecador en un arrepentimiento verdadero confía en Cristo y lo que hizo en la Cruz. No es fe en la iglesia. No es fe en obras. Es fe en la obra terminada de Cristo.
Romanos 10:9-10 muestra el orden: Se cree con el corazón y se confiesa con la boca. En ese momento ocurren dos cosas:
Legalmente: Dios declara justo al pecador (justificación).
Internamente: El Espíritu imparte nueva vida (regeneración).
La conversión no es gradual.Es un milagro instantáneo con efectos progresivos. El mayor testimonio de la Cruz es una vida transformada.
La conversión verdadera produce: Nuevo deseo por Dios. Sensibilidad al pecado. Hambre por la Palabra. Dependencia de la gracia.
Oremos:
“Padre de toda bondad. Creo en el Señor Jesús. Creo que fue enviado a morir por mis pecados y resucitó al tercer día. Mi fe solo en Tu obra consumada. Declaro que soy salvo, perdonado, nacido de nuevo. Amén”
Centro Familiar de Adoración
26/02/26
Tiempo Devocional


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