“Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.”
Génesis 15:5-6
Si Génesis 12 nos muestra el llamado, Génesis 15 nos revela el fundamento del pacto. Aquí no vemos esfuerzo humano. Vemos un Dios que se compromete soberanamente. Y en este capítulo encontramos una de las imágenes más poderosas de la Cruz en todo el Antiguo Testamento.
“Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.” Antes del sacrificio formal del pacto, ocurre algo crucial: Abraham cree. No hizo obras. No ofreció méritos. No presentó argumentos. Creyó.
El apóstol Pablo usa este mismo verso en Romanos 4 para enseñar que la justificación (salvación) siempre ha sido por fe. Abraham fue declarado justo sobre la base de creer en la promesa. Nosotros somos declarados justos sobre la base de creer en la obra terminada de Cristo. El principio no cambió.
En Génesis 15, Dios ordena partir animales y colocarlos uno frente al otro. En la cultura antigua, ambas partes caminaban entre los animales partidos, declarando implícitamente: “Que me suceda esto si no cumplo el pacto.”
Pero algo extraordinario sucede: Abraham no camina entre los animales. Dios pasa solo, representado como horno humeante y antorcha de fuego. Esto revela una verdad gloriosa: El cumplimiento del pacto no dependía de Abraham. Dependía completamente de Dios. Si el pacto hubiera dependido del hombre, habría fracasado.
En la Cruz vemos el cumplimiento definitivo:
Cristo toma sobre Sí la responsabilidad total del pacto.
Él asume la maldición.
Él carga la consecuencia.
La sangre derramada en Génesis 15 apunta a la sangre derramada en el Calvario.
El pacto abrahámico encuentra su cumplimiento en Cristo. El pacto con Abraham fue unilateral, basado en gracia, confirmado con sangre y cumplido plenamente en la Cruz.
Nuestra seguridad hoy no descansa en nuestra fidelidad, sino en la fidelidad de Aquel que pasó entre los sacrificios. Si tu confianza está en tu desempeño espiritual, vivirás inseguro. Pero si tu fe está en la sangre del pacto cumplido en Cristo, vivirás en descanso.
Oremos:
“Padre de toda bondad. Gracias por este día que se levanta y las buenas nuevas que leo en este devocional. Enseñame a tener una fe arraigada en la cruz de Cristo, deseo el descanso prometido. Amén.”
Centro Familiar de Adoración
03/03/26
Tiempo Devocional


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