“Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. 9 ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda.”
(Génesis 13:8-9)
La vida de Abraham no solo se caracteriza por la fe, sino también por su generosidad. Un corazón que confía en Dios no vive aferrado a lo terrenal, porque sabe que su provisión viene del Señor, los beneficios del calvario.
Cuando Abraham y Lot prosperaron, sus rebaños crecieron tanto que la tierra ya no podía sostenerlos juntos. Los pastores comenzaron a discutir, y la situación podía terminar en división familiar. Pero Abraham tomó la iniciativa para resolver el problema. En lugar de exigir su derecho como mayor o como cabeza de la familia, Abraham dijo a Lot que escogiera primero la tierra. Este gesto revela la humildad y la paz del patriarca. Abraham entendía que la bendición de Dios no depende de la ventaja que uno tome sobre los demás.
Lot escogió las llanuras del Jordán porque parecían más fértiles y prósperas. Desde un punto de vista humano, parecía la mejor elección. Abraham permitió que su sobrino tomara lo que parecía mejor, porque sabía que la verdadera bendición no depende de lo que nuestros ojos pueden ver, sino de la dirección y la voluntad de Dios para nuestras vidas.
Después de que Lot se separó, Dios habló nuevamente a Abraham y le dijo: “Alza ahora tus ojos… porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.” (Génesis 13:14-15)
Cuando una persona es generosa, Dios mismo se encarga de añadir mas bendición. El hombre que camina con Dios aprende a vivir con manos abiertas y no con manos cerradas. La generosidad demuestra que el corazón no está gobernado por la avaricia ni por el temor al futuro, sino por la confianza en Dios.
Un creyente que entiende la gracia de Dios aprende también a bendecir a otros. El corazón que descansa en Dios puede dar sin temor, porque sabe que la verdadera herencia viene de Él.
Oremos:
“Padre de toda bondad, te alabo. Nos enseñas a ser generosos porque no escatimaste lo mas preciado, Jesús. Al entregarlo como ofrenda y sacrificio por nuestros pecados. Dame un corazón que aprenda a ser generoso. Amén”
Centro Familiar de Adoración
12/03/26
Tiempo Devocional


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