JESÚS TOMÓ MI LUGAR

“Y Jacob dijo a su padre: Yo soy Esaú tu primogénito; he hecho como me dijiste: levántate ahora, y siéntate, y come de mi caza, para que me bendigas.”

Génesis 27:19

La historia de Jacob recibiendo la bendición está marcada por el engaño. Sin embargo, dentro de este evento hay una revelación de gracia poderosa.

Jacob se presenta ante Isaac no como él mismo, sino cubierto con las vestiduras de otro. Aquí encontramos una figura maravillosa de la obra de Cristo. El cristiano se presenta ante Dios el Padre por que está revestido de Cristo.

Jacob no podía recibir la bendición por sí mismo. Jacob era: suplantador, imperfecto, indigno. Si se presentaba tal como era, no recibiría la bendición. Por eso necesitaba algo más y esto revela una verdad espiritual: El hombre, en su condición natural, no puede presentarse delante de Dios por sus propios medios o méritos. Pero EL SUSTITUTO LO CAMBIA TODO.

Rebeca viste a Jacob con las ropas de Esaú. Génesis 27:15 Además, cubre sus manos y cuello con pieles para parecerse a su hermano. Cuando Isaac lo toca, dice algo clave:

“La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú.” Génesis 27:22. Isaac no ve y lo que percibe es el sustituto.

Jacob recibe la bendición no por quien es, sino por cómo es presentado. Esto apunta directamente a Cristo. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado…”2 Corintios 5:21

Isaac, aunque escucha la voz de Jacob, bendice porque percibe a Esaú. Dios no nos acepta por nuestra condición, sino porque estamos revestidos por Cristo. No es nuestra justicia. Es la justicia de Cristo.

La bendición de Dios es recibida no por mérito humano, sino por medio de un sustituto; y esa verdad alcanza su cumplimiento perfecto en Cristo, quien tomó nuestro lugar en la Cruz.

Tal vez al mirarte ves debilidad, fallas o indignidad. Pero si estás en Cristo recuerda que no eres aceptado por tu desempeño religioso o espiritual, eres aceptado por el Sustituto, ”Cristo Jesús”.

Oremos:

“Padre de toda bondad. Gracias por Jesucristo, mi sustituto perfecto. Gracias porque en Él soy aceptado delante de Ti. Ayúdame a vivir confiando en Su justicia y no en la mía. Amén.”

Centro Familiar de Adoración

26/03/26

Tiempo Devocional


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *