EN EL FOSO

“Y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua.”

Génesis 37:24

Después del amor y el favor, José enfrenta el foso. José había recibido sueños de parte de Dios, tenía la túnica del padre, pero de repente todo cambia. Es rechazado, es traicionado, es despojado; es arrojado a un foso por sus propios hermanos.

Desde lo natural, todo indica que el plan de Dios falló. Pero en lo espiritual, algo más profundo está ocurriendo: Dios está formando al hombre y cumplirá Su propósito.

El foso es el lugar de humillación, de rechazo; lugar donde el hombre no puede hacer nada por sí mismo. José no salió del foso por su habilidad; salió porque Dios tenía un plan. En la Cruz, el hombre llega al final de sí mismo para que la gracia de Dios inice el milagro de una vida cambiada.

A José le quitaron la túnica. Dios, algunas veces, va a permitir que seamos despojados de lo temporal para enseñarnos a depender de lo eterno. No confiamos en lo que tenemos, no confiamos en lo que somos; confiamos únicamente en lo que Cristo hizo en la Cruz.

En el foso, Dios no habla, pero Dios sí está obrando. La fe en la Cruz no depende de lo que sentimos ni vemos, sino de lo que Cristo ya hizo.

José no sabía que el foso lo llevaría al palacio, que el rechazo lo llevaría al gobierno, que el dolor lo llevaría a preservar vidas. Pero todo comenzó en ese lugar oscuro, en el foso.

Si experimentas un “foso”: sin respuesta, sin salida, sin esperanza, recuerda: la Cruz también parecía un fracaso, una derrota del Mesías esperado, pero era el camino a la victoria.

Dios no está lejos; en el proceso te está llevando al lugar donde solo la Cruz sea suficiente. José salió del foso, pero nunca volvió a depender de sí mismo, porque el proceso le enseñó algo eterno: cuando todo falla… la Cruz de Cristo permanece.

Oremos:

“Padre de toda bondad, sé que oyes mi clamor y miras mi corazón quebrantado por las pruebas y el foso en que he caído. Sácame a una peña firme, extiende Tu mano de misericordia y endereza mis pasos, en el nombre de Jesús. Amén.”

Centro Familiar de Adoración

16/04/26

Tiempo Devocional


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