TAN GRANDE ES SU AMOR

“He aquí que concebirás y darás a luz un hijo… porque el niño será nazareo a Dios desde su nacimiento, y él comenzará a salvar a Israel de mano de los filisteos.”

Jueces 13:3-5

Israel vuelve a hacer lo malo ante los ojos de Dios. Y nuevamente aparece la opresión. Pero antes de que el pueblo vea la respuesta, Dios ya está obrando. ¡Sublime gracia!

Antes de la batalla. Antes de los milagros. Antes de la victoria. Dios prepara al libertador. Así comienza la historia de Sansón.

Vemos la gracia revelada en esta historia. Sansón no buscó a Dios primero; Dios lo escogió primero. Antes de nacer, Dios ya tenía un propósito para su vida. Dios siempre toma la iniciativa en la redención y en el llamado.

La historia de la salvación nunca comienza con el hombre buscando a Dios. Comienza con Dios buscando al hombre.

Aquí vemos una tipología de Cristo. Sansón fue anunciado antes de nacer para comenzar una obra de liberación. Jesús también fue anunciado antes de Su nacimiento: “Y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” Mateo 1:21

Pero la diferencia es grande. Sansón sería un libertador temporal. Cristo sería el Libertador eterno y perfecto.

La historia de Sansón nos enseña algo importante: tener un llamado de Dios no significa automáticamente vivir correctamente ni ser aprobado. Dios le dio un propósito extraordinario a Sansón. Sin embargo, más adelante veremos decisiones equivocadas, pasiones desordenadas y momentos de fracaso.

El llamado nunca reemplaza la necesidad de depender de la gracia de Dios. Es cuando más la necesitamos; la vieja escuelita del vivir por fe.

Nadie puede vivir del pasado espiritual. Nadie puede sostenerse solo por los dones recibidos. Sansón recibió fuerza sobrenatural, pero la fuente nunca debía ser la fuerza. La fuente debía ser la gracia de Dios.

Uno de los grandes peligros del creyente es comenzar a confiar en su fuerza, su experiencia, su ministerio, sus talentos o sus victorias pasadas, y dejar de depender del Señor.

La Cruz constantemente nos lleva de regreso a una sola verdad: Cristo es nuestra fuerza.

Dios tiene propósito para cada creyente. Pero el propósito solo puede cumplirse correctamente cuando la fe permanece en Cristo.

Como dice la alabanza:

“No basta solo con cantar.

No basta solo con decir.

No es suficiente solo con querer hacer.

Es necesario morir.

Danos Tu vida, Señor Jesús.”

Oremos:

“Padre de toda bondad, gracias por llamarme, por escogerme y por darme la vida de redención. Hoy imploro Tu ayuda; necesito aprender a depender de Tu sublime gracia. Dame un corazón solo para Ti. En Cristo Jesús, amén.”

Centro Familiar de Adoración

02/06/26

Tiempo Devocional


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