¡NO PODEMOS CALLAR!

“Hoy es día de buenas nuevas, y nosotros callamos…” 2 Reyes 7:9

Samaria estaba sitiada. El ejército sirio había rodeado la ciudad y la había dejado sin alimento. La situación llegó a ser tan desesperante que el pueblo estaba muriendo de hambre.

Humanamente, no había salida. Pero mientras Israel estaba encerrado dentro de la ciudad, Dios ya estaba preparando la liberación fuera de ella.

Eliseo había declarado: “Oíd palabra de Jehová: Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un siclo…” 2 Reyes 7:1 Parecía imposible, pero Dios estaba a punto de hacer algo extraordinario.

Cuatro hombres leprosos estaban fuera de la ciudad. No podían entrar, ni tampoco regresar. Y decidieron: “¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos?”

Entonces fueron al campamento de los sirios. Pero cuando llegaron, encontraron algo inesperado: el campamento estaba completamente abandonado.

Dios había hecho que los sirios escucharan estruendo de carros, de caballos y de un gran ejército. Huyeron y dejaron atrás sus tiendas, sus alimentos, sus riquezas… todo.

Israel no había ganado la batalla. Dios la había ganado por ellos. Y aquí encontramos una preciosa figura del evangelio.

Los habitantes de Samaria no hicieron nada para producir aquella liberación. La victoria ya había sido obtenida. La provisión ya estaba preparada y solo tenían que salir y recibirla.

Así es la salvación y sus beneficios. Cristo hizo en la Cruz lo que nosotros jamás podríamos hacer. Pagó nuestra deuda, llevó nuestro pecado, sufrió nuestro castigo, venció a Satanás y resucitó.

La obra estaba terminada antes de que nosotros pudiéramos hacer algo. La salvación no es una conquista humana; es una provisión divina recibida por la fe.

Los cuatro hombres comenzaron a comer y a esconder las cosas que habían encontrado. Pero llegó un momento en que comprendieron algo: “No hacemos bien; hoy es día de buenas nuevas, y nosotros callamos.” 2 Reyes 7:9 ¡Qué tremenda declaración!

Ellos habían encontrado comida, provisión y vida, y no podían guardar las buenas noticias para ellos mismos. Regresaron a Samaria y anunciaron: “Los sirios se han ido.”

Los que habían sido marginados se convirtieron en portadores de buenas noticias.

Esto nos recuerda las palabras del apóstol Pablo: “¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” Romanos 10:14 Y también: “No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación…” Romanos 1:16

El evangelio no es una noticia para esconder. Es una noticia para anunciar.

Esta es quizá la parte más confrontadora del pasaje. Los leprosos se dieron cuenta de que guardar silencio era incorrecto. Habían recibido algo demasiado grande para callarlo.

Y nosotros hemos recibido algo infinitamente mayor. Ellos encontraron provisión para lo temporal. Nosotros hemos encontrado en Cristo una provisión eterna.

La persona que realmente comprende lo que Cristo hizo en la Cruz no puede permanecer indiferente. No anunciamos a Cristo porque seamos mejores que los demás. Los leprosos tampoco eran mejores que los habitantes de Samaria. Ellos simplemente habían encontrado la provisión.

Nosotros somos como mendigos que encontramos el Pan de Vida, y ahora tenemos el privilegio de decirle a otros dónde está.

La Cruz nos convierte en mensajeros de gracia. Por eso, hoy podemos decir: ¡HOY ES DÍA DE BUENAS NUEVAS, Y NO PODEMOS CALLAR!

¡Anúncialo!

¡Háblale a alguien de Cristo!

¡Dile a alguien que hay esperanza!

¡Dile a alguien que la Cruz sigue siendo suficiente!

Oremos

Padre amado y Dios de toda gracia, hoy te pedimos por todos aquellos que, en medio de la calamidad reciente en Colombia, han perdido las esperanzas; por quienes han perdido seres queridos y por todos los que están viviendo momentos de angustia y dolor.

Que, en medio de esta situación, Tu voz resuene en cada corazón diciendo: hay esperanza.

Que podamos ser portadores de buenas noticias, llevando el mensaje de Cristo, de Su gracia y de Su obra perfecta en la Cruz.

En el nombre de Jesús. Amén.

Centro Familiar de Adoración

11/08/2026

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