UNA FE QUE PERMANECE

“Y Joás hizo lo recto ante los ojos de Jehová todo el tiempo que le dirigió el sacerdote Joiada.” 2 Reyes 12:2

Joás tuvo un comienzo extraordinario. Fue preservado de la muerte, escondido en la casa de Jehová, coronado siendo todavía un niño y tuvo a su lado a un hombre piadoso: el sacerdote Joiada.

Mientras Joiada vivió, Joás caminó en los caminos del Señor. Pero aquí aparece una frase que debe hacernos reflexionar: “Todo el tiempo que le dirigió el sacerdote Joiada.”

Joás comenzó bien, pero su fe estaba demasiado ligada a la influencia de otro hombre, Joiada. Fue una influencia extraordinaria en la vida de Joás, pero Joiada murió y, después de su muerte, Joás comenzó a escuchar otras voces.

Los príncipes de Judá llegaron delante de él, y el rey terminó permitiendo nuevamente las prácticas idolátricas. El mismo hombre que había comenzado restaurando la casa de Dios terminó desviándose.

Esto nos enseña una gran verdad: la fe de nuestros padres, pastores o líderes puede influenciarnos, pero no puede sustituir nuestra propia relación con Cristo.

Puedes haber crecido en la iglesia, puedes conocer la Biblia, puedes haber visto milagros y puedes haber tenido buenos maestros. Pero llegará el momento en que tendrás que decidir personalmente: ¿En quién realmente creo?

La Cruz nos llama a una relación personal con Cristo. No somos salvos porque nuestros padres fueron creyentes. No somos justificados porque nuestro pastor tiene fe. No permanecemos porque alguien más permanece.

Nuestra fe debe estar puesta personalmente en Cristo y en Su obra terminada.

Pablo declaró: “Así que vivo en este cuerpo terrenal confiando en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Gálatas 2:20, NTV

Observa la expresión: “confiando en el Hijo de Dios”. La Cruz tiene que dejar de ser solamente un mensaje que escuchamos y convertirse en el fundamento sobre el cual vivimos.

Comenzar bien es maravilloso, pero la voz del Gran Pastor insiste también en permanecer. Jesús dijo: “Permaneced en mí, y yo en vosotros.” Juan 15:4

La vida cristiana no consiste solamente en un buen comienzo. Necesitamos continuar confiando en Cristo, continuar dependiendo de Su gracia, creyendo en Su obra y caminando en obediencia como fruto de la gracia de Dios obrando en nosotros.

Hay algo todavía más doloroso. Después de la muerte de Joiada, Dios envió profetas para hacer volver al pueblo, pero Joás no quiso escuchar.

Incluso Zacarías, hijo de Joiada, fue levantado para confrontar al pueblo, y Joás permitió que lo mataran. El hombre que había sido protegido por la familia de Joiada terminó actuando contra esa misma casa. Esto demuestra hasta dónde puede llegar un corazón cuando se aparta de Dios.

Por eso debemos cuidar nuestra vida espiritual. No podemos depender eternamente de la experiencia espiritual de otra persona.

Pablo escribió: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos.” 2 Corintios 13:5

No dice: “Examina a tu pastor”. “Examina a tu hermano”. No dice: “Examina a tus padres”. Dice: “Examinaos a vosotros mismos.”

Nuestra relación con Cristo es personal.

OREMOS

Padre amado y Dios de toda gracia, miro hacia atrás y veo todo lo que hemos caminado juntos por Tu misericordia. Guarda mi corazón de toda rebelión y ayúdame a permanecer firme y fiel hasta el final. Que mi fe no dependa de la influencia de otros, sino que esté firmemente puesta en Cristo y en Su obra terminada. En el nombre de Jesús. Amén.

Centro Familiar de Adoración

20/08/2026

Tiempo Devocional


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