NO ES EL FINAL, ES UN NUEVO COMIENZO

“Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres.” 2 Crónicas 33:12

Manasés fue uno de los reyes que más profundamente se alejó de Dios. Hizo lo malo, levantó altares a dioses falsos, contaminó la adoración y llevó al pueblo por caminos de gran perversidad. Sin embargo, su historia no terminó en su pecado.

Cuando llegó la angustia, Manasés hizo algo que cambió el rumbo de su vida: se humilló y buscó a Dios.

La Escritura dice que Dios escuchó su oración y lo restauró nuevamente a Jerusalén y a su reino. Después de ello, Manasés quitó los ídolos y restauró el altar de Jehová.

Un gran principio de la Cruz de Cristo: la restauración del hombre no comienza en sus esfuerzos por cambiar, sino cuando reconoce su condición y vuelve su fe hacia la provisión de Dios, Jesús.

En los días de Manasés, el altar representaba el camino que Dios había establecido para acercarse a Él: el sacrificio. Ese altar señalaba proféticamente hacia Cristo y su sacrificio en la Cruz.

Manasés no podía borrar su pasado. No podía deshacer todo el mal que había cometido. Pero Dios podía perdonarlo y restaurarlo.

Nosotros tampoco podemos vencer el pecado, reparar nuestro corazón ni producir justicia delante de Dios mediante nuestras propias fuerzas. Nuestra esperanza está en Cristo y en lo que Él hizo por nosotros en la Cruz. Ya el ha vencido, y solo Jesús puede restaurarnos y darnos su justicia.

La Cruz sigue siendo el lugar donde el pecador encuentra perdón, el caído encuentra restauración y el corazón endurecido encuentra misericordia.

No importa cuán lejos hayas llegado; mientras haya un corazón que se humille y vuelva su fe hacia Cristo y su obra en la Cruz, todavía hay esperanza.

La gracia de Dios es mayor que tu pasado, porque la obra de Cristo es suficiente. Donde el pecado parece haber escrito el final, la gracia de Dios todavía puede escribir un nuevo comienzo.

OREMOS

Padre amado y Dios de toda gracia, hoy reconozco que no tengo justicia ni fuerza en mí mismo. Hoy vuelvo mi fe hacia Jesucristo y hacia lo que Él hizo por mí en la Cruz. Perdona, restaura y ocupa nuevamente el lugar que te corresponde en mi corazón. En el nombre de Jesús. Amén.

Centro Familiar de Adoración

31/08/2026

Tiempo Devocional


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