“Entonces salió Joaquín, rey de Judá, al rey de Babilonia, él y su madre, sus siervos, sus príncipes y sus oficiales; y lo prendió el rey de Babilonia en el octavo año de su reinado”.
2 Reyes 24:12
Joaquín reinó solamente tres meses en Jerusalén antes de ser llevado cautivo a Babilonia. Su corto reinado refleja la fragilidad de un reino que continuaba viviendo las consecuencias de haberse apartado de Dios durante años.
La ruina espiritual no ocurre de un día para otro. Muchas veces comienza cuando se descuida el fundamento. Después viene una generación que no lo abraza personalmente, otra que rechaza la verdad y, finalmente, aparecen las consecuencias.
Joaquín recibió un reino debilitado por decisiones tomadas antes de él. Nuestras decisiones marcarán el mañana, para bien o para mal. Lo que una generación abandona puede convertirse en una tragedia que otra generación tendrá que enfrentar.
Por eso es tan importante permanecer sobre el fundamento correcto.
Jesús dijo: “El que oye estas palabras mías y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca”. Mateo 7:24. Jesús hablaba de Sí mismo: Él es la Roca.
Pablo también declaró: “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo”. 1 Corintios 3:11.
Nuestra vida espiritual no puede estar edificada sobre emociones, experiencias, recursos económicos, personas o habilidades. Todas estas cosas pueden cambiar. Pero Cristo y Su Palabra permanecen para siempre.
Y nuestra confianza en Cristo debe estar firmemente relacionada con lo que Él hizo por nosotros en la Cruz. Allí fue provisto todo lo que necesitamos para nuestra salvación y para nuestra victoria espiritual.
La Cruz es el fundamento que permanece cuando las circunstancias cambian. Cuando llegan las pruebas, se revela sobre qué hemos construido.
Abandonar el fundamento resultará en fragilidad. Lo que no está sostenido por la verdad de Cristo terminará revelando su incapacidad para permanecer.
Israel comenzaba, en este punto de su historia, a experimentar una terrible temporada. De la gloria y la edad de oro de Salomón, ahora serían llevados cautivos durante setenta años. Abandonar a Dios tendrá consecuencias.
Cuando todo lo que nos rodea cambia, la gran pregunta no es qué tan fuerte parece nuestra casa, sino sobre qué está edificada. Jesús dijo que el hombre prudente edificó su casa sobre la roca. Cristo es nuestra Roca y el fundamento que permanece.
OREMOS
Padre amado y Dios de toda gracia, hoy declaro con mi boca que Jesús es mi Señor. Hoy declaro que mi fe y mi confianza están en Cristo y en Su preciosa sangre. Hoy permanezco sobre este bendito y fiel fundamento. En el nombre de Jesús. Amén.
Centro Familiar de Adoración
8 de septiembre de 2026
Tiempo Devocional – cfabarranquilla.org


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