CUANDO TUS FUERZAS NO ALCANZAN

“Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder…” Isaías 11:2

Isaías profetizó acerca del Mesías y declaró que el Espíritu de Jehová reposaría sobre Él.

Esta profecía tuvo un cumplimiento visible cuando Jesús fue bautizado en el Jordán y el Espíritu Santo descendió sobre Él.

Aquí encontramos una gran verdad: si Jesús, en Su ministerio terrenal, caminó en el poder del Espíritu Santo, ¡cuánto más nosotros necesitamos depender de Él!

No podemos vivir la vida cristiana dependiendo de nuestras propias fuerzas.

Muchos creyentes aman sinceramente al Señor, pero viven agotados espiritualmente porque intentan vencer el pecado, cambiar su carácter y producir santidad mediante el esfuerzo humano o estrategias religiosas.

Lo intentan y fracasan. Prometen hacerlo mejor y vuelven a intentarlo, esta vez con mayor determinación. Sin embargo, la vida cristiana victoriosa no se produce simplemente esforzándonos más.

Jesús dijo acerca del Espíritu Santo: “Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.” Juan 16:14

El Espíritu Santo es quien obra en nosotros, pero debemos comprender el fundamento sobre el cual Él trabaja: Jesucristo y Su obra terminada en la Cruz.

Cuando nuestra fe permanece puesta en Cristo y en lo que Él hizo por nosotros, dejamos de confiar en nuestra propia capacidad y aprendemos a depender de Su gracia. Entonces el Espíritu Santo puede realizar en nosotros aquello que jamás podremos producir por nuestras propias fuerzas.

¿Estás luchando con algo que no has podido cambiar?

La respuesta no es intentarlo con más fuerza, hacer más promesas o depender más de tu voluntad. Necesitas volver a reconocer tu total dependencia de Cristo y descansar tu fe nuevamente en lo que Él ya hizo por ti.

La Cruz nos recuerda que nuestra suficiencia nunca estuvo en nosotros. Nuestra suficiencia está en Cristo.

OREMOS

Padre amado y Dios de toda gracia, reconozco que muchas veces he intentado vivir para Ti dependiendo de mis propias fuerzas. Hoy vuelvo mi mirada a Jesucristo y a Su obra terminada en la Cruz. Espíritu Santo, obra en mí aquello que yo no puedo producir. Enséñame a depender de Tu poder y dame fuerzas para vivir una vida que glorifique a Cristo. En el nombre de Jesús. Amén.

Centro Familiar de Adoración

17 de septiembre de 2026

Tiempo Devocional


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