AÚN EN TIERRA SECA

“Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.” Isaías 58:11

Todos atravesamos diferentes valles en la vida. Hay tiempos en los que todo parece avanzar, las puertas se abren y podemos ver con claridad la mano de Dios.

Pero también existen temporadas de sequía. Momentos en los que oramos y seguimos esperando. Trabajamos y vemos pocos resultados. Buscamos respuestas y pareciera que nada cambia.

Sin embargo, observa la promesa: “En las sequías saciará tu alma.”

Dios no promete aquí que nunca habrá sequía. Pero sí promete algo maravilloso: puede sostenerte en medio de ella.

Nuestra fortaleza espiritual no tiene que depender de que todo a nuestro alrededor esté funcionando bien. Podemos atravesar una temporada difícil y, aun así, tener nuestro corazón sostenido por Dios.

Por eso Isaías utiliza una imagen maravillosa: “Serás como huerto de riego.”

¿Cómo puede permanecer verde un huerto cuando a su alrededor hay sequía? Porque su fuente no depende únicamente de lo que ocurre afuera. Y así sucede con el creyente: nuestra fuente es Cristo.

Jesús dijo: “El que cree en mí… de su interior correrán ríos de agua viva.” Juan 7:38

La Cruz hizo posible nuestra reconciliación con Dios, y por medio de lo que Cristo hizo allí, el Espíritu Santo puede obrar en nuestra vida.

Por eso nuestra fe debe permanecer puesta en Jesucristo y en Su obra terminada en la Cruz.

Tal vez no puedas cambiar la temporada que estás viviendo, pero esa temporada tampoco tiene que secar tu alma. Puedes estar esperando y seguir creyendo. Puedes estar atravesando dificultades y seguir teniendo paz.

Puedes ver pocas cosas sucediendo afuera y, al mismo tiempo, permitir que Dios continúe haciendo una gran obra dentro de ti.

La tierra puede estar seca a tu alrededor, pero tu fuente permanece. Cristo sigue siendo suficiente.

OREMOS

Padre amado y Dios de toda gracia, hay valles que no puedo cambiar y situaciones que todavía no comprendo. Pero no permitas que las circunstancias sequen mi corazón. Mantén mi fe puesta en Jesucristo y en Su obra terminada en la Cruz. Espíritu Santo, fortalece mi vida y hazme como ese huerto de riego cuya fuente permanece aun en tiempos de sequía. En el nombre de Jesús. Amén.

Centro Familiar de Adoración

30 de septiembre de 2026

Tiempo Devocional


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