“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón…” Isaías 61:1
Hay heridas que nadie puede ver. Seguimos con la vida, trabajando, sonriendo, sirviendo y cumpliendo nuestras responsabilidades, mientras por dentro cargamos situaciones que nos han dejado quebrantados: una pérdida, una decepción, una traición, un fracaso o una oración que todavía no ha recibido respuesta.
Pero Isaías anunció que el Mesías vendría a hacer algo grande: “vendar a los quebrantados de corazón”.
Siglos después, Jesús entró en la sinagoga y, al iniciar Su ministerio público, leyó precisamente este pasaje y declaró: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.” Lucas 4:21
Isaías estaba hablando de Él. Jesús vino para salvar al pecador, pero también encontramos en Él consuelo, esperanza y restauración para nuestra vida.
Isaías continúa diciendo que Él vendría a dar: “Gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado.” Isaías 61:3
Dios puede tomar aquello que parecía terminado y comenzar algo nuevo.
Pero nuestra restauración no descansa simplemente en pensamientos positivos ni en nuestra capacidad o voluntad para superar las cosas. Nuestra esperanza está en Cristo.
En la Cruz, Jesús trató con nuestro problema más profundo: el pecado que nos separaba de Dios. Por medio de Su obra terminada tenemos acceso a la gracia de Dios, y el Espíritu Santo puede obrar en aquellas áreas de nuestra vida donde necesitamos consuelo, fortaleza y restauración.
Quizás algunas heridas necesiten tiempo. Quizás algunas circunstancias nunca vuelvan a ser como antes. Pero eso no significa que tu historia terminó allí.
Dios no necesita devolverte exactamente lo que había antes para continuar Su obra en tu vida. Cristo cumplirá Su propósito en ti, aun con lo que quedó después de la tormenta.
OREMOS
Padre amado y Dios de toda gracia, Tú conoces aquellas áreas de mi corazón que todavía necesitan restauración. No quiero esconderlas de Ti. Hoy pongo nuevamente mi fe en Jesucristo y en Su obra terminada en la Cruz. Espíritu Santo, consuela, fortalece y restaura mi corazón. Haz algo nuevo aun en aquellas áreas que pensé que nunca volverían a florecer. En el nombre de Jesús. Amén.
Centro Familiar de Adoración
5 de octubre de 2026
Tiempo Devocional


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