¿DÓNDE ESTÁ PUESTA TU CONFIANZA?

“Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.” Jeremías 17:7

Hay una pregunta que todos deberíamos hacernos constantemente: ¿En quién estoy confiando realmente?

A través del profeta Jeremías, Dios presenta un contraste extraordinario entre dos clases de personas.

Primero declara: “Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.” Jeremías 17:5

Luego afirma: “Bendito el varón que confía en Jehová.”

La diferencia entre ambos no está necesariamente en las circunstancias que enfrentan, sino en quien han puesto su confianza. Uno depende de los recursos humanos como su seguridad definitiva. El otro ha aprendido a descansar en el Señor.

Jeremías nos recuerda que la confianza puesta en la capacidad humana nunca podrá sustituir nuestra dependencia de Dios.

El versículo 8 describe al hombre que confía en el Señor: “Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces…”

¡Glorioso! Observa que el árbol no está libre del calor ni de la sequía. La diferencia es que sus raíces están conectadas con una fuente que permanece.

Y aquí encontramos una verdad fundamental del Mensaje de la Cruz. Nuestra salvación no fue posible por nuestros méritos, sino por el sacrificio de Jesucristo.

Y de la misma manera, nuestra victoria espiritual no se produce simplemente mediante el esfuerzo humano. Pablo declaró: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…” Gálatas 2:20

Nuestra fe debe permanecer en Jesucristo y en Su obra terminada en la Cruz, porque sobre ese fundamento el Espíritu Santo obra en nosotros.

Esto no significa que debamos dejar de trabajar, esforzarnos o asumir nuestras responsabilidades. Significa que nuestra confianza definitiva no está en lo que podemos hacer, sino en Aquel de quien dependemos.

Quizás hoy estás enfrentando una temporada difícil. Las circunstancias no han cambiado. El calor continúa. La sequía parece prolongarse.

Pero recuerda: El árbol no permanece verde porque nunca llegue la sequía, sino porque sus raíces están junto a las aguas.

No permitas que las dificultades te desconecten de tu verdadera fuente. Mantén tu fe en Cristo. Depende de Su gracia. Permite que el Espíritu Santo continúe obrando en tu vida.

OREMOS

Padre amado y Dios de toda gracia examina mi corazón y muéstrame dónde he puesto verdaderamente mi confianza. Perdóname por las veces que he dependido más de mis capacidades que de Tu gracia. Hoy afirmo nuevamente mi fe en Jesucristo y en Su obra terminada en la Cruz. Espíritu Santo, fortalece mis raíces espirituales para que, aun en medio de las dificultades, mi vida continúe dando fruto para la gloria de Dios. En el nombre de Jesús. Amén.

Centro Familiar de Adoración

15 de octubre de 2026

Tiempo Devocional


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