DIOS ES FIEL A SUS PROMESAS

“Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de años; y fue unido a su pueblo.”

(Génesis 25:8)

La vida de Abraham comenzó con un llamado poderoso de Dios, pero también tuvo un final lleno de paz y cumplimiento. La Escritura describe su muerte con una expresión muy significativa: “anciano y lleno de años”. Esto no solo habla de una larga vida, sino de una vida plena y completa en el propósito de Dios.

Dios había prometido a Abraham que tendría descendencia, y aunque esperó muchos años, finalmente vio el nacimiento de Isaac, el hijo de la promesa. Isaac representaba la fidelidad de Dios. Abraham pudo partir de esta tierra sabiendo que Dios había cumplido lo que prometió.

Esto nos recuerda que Dios siempre cumple su palabra, aunque a veces el cumplimiento llegue después de largos procesos.

A pesar de las promesas, Abraham nunca se aferró a esta vida como su destino final. La Escritura dice: “Conforme a la fe murieron todos éstos… confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.” (Hebreos 11:13) Abraham entendía que su verdadera herencia no estaba en esta tierra, sino en la ciudad eterna preparada por Dios.

Abraham creyó en la promesa que finalmente se cumpliría en Cristo. La Biblia declara: “Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.” (Romanos 4:3)

El final de Abraham no fue una tragedia, sino la culminación de una vida caminando con Dios. Después de tantos altares levantados, tantas pruebas enfrentadas y tantas promesas recibidas, Abraham terminó su carrera confiando en el Señor. Su vida nos enseña que lo más importante no es solo cómo comenzamos, sino cómo terminamos caminando con Dios.

Abraham comenzó su historia dejando su tierra por obedecer a Dios, y terminó su vida descansando en la fidelidad de Aquel que lo llamó. La vida de fe siempre tiene un destino glorioso para aquellos que confían en las promesas del Señor.

Oremos:

“Padre de toda bondad, en tus manos confío mi vida. Tus caminos son mas altos que los míos. Hoy miro a Cristo y su Cruz. Y anhelando el cumplimiento de como el suministro del Espíritu fluye sobre mi todos los días hasta el fin, así como Abraham. Amén”

Centro Familiar de Adoración

16/03/26

Tiempo Devocional


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