Serie el Mensaje de la Cruz.
¿Será posible que sean tan tontos? Después de haber comenzado su nueva vida en el Espíritu, ¿por qué ahora tratan de ser perfectos mediante sus propios esfuerzos?”
Gálatas 3:3 ntv
Uno de los mayores peligros en la vida cristiana es mezclar la gracia de Dios con el esfuerzo humano. La justificación comienza por la fe, pero lo común en los creyentes, es intentar vivir por medio de las obras, confiando más en su disciplina, su rendimiento espiritual o su conducta externa que en la obra de Cristo en la Cruz.
El apóstol Pablo confrontó duramente a la iglesia de Galacia porque habían cambiado el objeto de su fe. Ya no descansaban plenamente en la obra de Cristo, sino que añadían requisitos humanos para agradar a Dios. Esto no produce santidad; produce esclavitud espiritual.
El mensaje de la Cruz nos enseña que todo lo que Dios hace en nosotros fluye de lo que Cristo ya hizo por nosotros. Cuando la Cruz es el enfoque de nuestra fe, el Espíritu Santo obra; cuando la fe se traslada a las obras, la carne toma el control.
La gracia no es licencia para pecar, pero tampoco es recompensa por buen comportamiento. La gracia es el poder inmerecido de Dios obrando en la vida de aquel que confía únicamente en Cristo y su obra terminada.
Oración:
Señor, líbrame de confiar en mis propias fuerzas. Ayúdame a vivir cada día dependiendo de Tu gracia y de tu obra en la Cruz. Que mi fe esté siempre correctamente enfocada. Amén.
Centro Familiar de Adoración, 04/02/26
Tiempo Devocional – @cfabarranquilla


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