“Es mi deseo que experimenten el amor de Cristo, aun cuando es demasiado grande para comprenderlo todo. Entonces serán completos con toda la plenitud de la vida y el poder que proviene de Dios.”
Efesios 3:19 ntv
La plenitud de Dios no es una experiencia mística aislada.
Es el resultado de comprender, creer y depender de Cristo y Su obra redentora. La plenitud está en Cristo.
Colosenses 2:9 declara: “Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.”
La plenitud no reside en métodos o en fórmulas espirituales humanas. Está en Cristo. Y el verso 10 añade: “Y vosotros estáis completos en Él.”
Efesios 3 muestra que Pablo ora para que los creyentes comprendan la anchura, longitud, profundidad y altura del amor de Cristo.
Observe el orden: Primero comprensión, luego la experiencia.
Nadie puede experimentar lo que no conoce. La ignorancia espiritual limita la manifestación de la gracia.
Por eso Pablo dijo en 1 Corintios 2:2:
“Me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.”
El conocimiento correcto de Cristo y la Cruz es la base para la plenitud espiritual. El Espíritu no opera fuera del fundamento de la redención. Donde la Cruz es el centro, la plenitud es resultado.
La plenitud de Dios se experimenta en la medida en que hay revelación correcta de Cristo y la Cruz, y fe constante en esa verdad.
Si anhelas más de Dios no busques nuevas fórmulas. Profundiza en el conocimiento de Cristo.
Oremos:
“Padre de toda bondad. Abre mis ojos para comprender la grandeza de Tu obra. Mi fe está en la Cruz. Enséñame a vivir en lo que ya me pertenece. Deseo con todo mi corazón experimentar la Plenitud y así estar completo. Amén.”
Centro Familiar de Adoración
27/02/26
Tiempo Devocional


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