“Yo no tomo la gracia de Dios como algo sin sentido. Pues, si cumplir la ley pudiera hacernos justos ante Dios, entonces no habría sido necesario que Cristo muriera.”
Gálatas 2:21 ntv
Muchos Creyentes piensan que porque ahora estamos viviendo en la Dispensación de la Gracia, entonces la Gracia es algo automático. ¡No lo es! Como El Espíritu Santo a través del apóstol que aquí valientemente proclama, es definitivamente posible “desechar (tirar, botar) la Gracia de Dios”, lo cual significa detener su acción en nuestra vida.
La Gracia de Dios es simplemente la Bondad de Dios extendida a los Creyentes no merecedores. Cristo es Su Fuente, y la Cruz (Su Sacrificio) es su medio. Es supervisado, total y completamente, por El Espíritu Santo.
La palabra “desechar” es de la palabra Griega “athetio”, lo cual significa “acabar con algo establecido, puesto, o presentado; actuar hacia algo como si estuviese anulado, frustrar la eficacia de algo, anular, hacerlo vacío o hueco”.
La idea es esta:
Cuando un Creyente intenta vivir para El Señor por medio de las obras, adhesión a la ley, de hecho de cualquier forma, lo cual significa que él no está viviendo por la Fe, la Fe en Cristo y Su Cruz (Su Sacrificio), entonces tal Creyente está “frustrando la Gracia de Dios”. En otras palabras, él detiene su flujo, sin lo cual ningún Creyente puede vivir exitosamente para El Señor.
El Espíritu Santo a través del apóstol dice sin rodeos que “la Justicia” no puede venir por la Ley. En otras palabras, es imposible.
¿A qué se refería el apóstol con eso?
La mayoría de Cristianos descarta este Pasaje, pensando que porque ahora vivimos en la Dispensación de la Gracia, entonces la Ley ya no es un problema. Pero recuerdo al Lector de que Pablo estaba viviendo en los Días de la Gracia también, y aun El Espíritu Santo sabía que era necesario dar esta amonestación.
¿Por qué?
Cuando Pablo habló de la “Ley”, él estaba hablando ya sea de la Ley de Moisés o cualquier tipo de ley ideado por cualquier persona, lo cual pretende ayudar a uno a vivir para Dios. ¡Y ese es el problema de la Iglesia moderna! No es tanto la Ley de Moisés que es el problema en la actualidad, sino las leyes hechas por las Iglesias e individuos. Si no es Fe en Cristo y Su Cruz (Su Obra Terminada), y sólo eso, entonces, en alguna manera, es Ley. Siendo ese el caso, toda Justicia es detenida, porque ninguna Justicia puede venir por la ley, ya sea la ideada por Dios o la ideada por el hombre. Si la ley pudiera, entonces Jesús no necesitaba venir aquí y morir en una Cruz.
Así que, se nos es dicho en este Versículo de la Escritura que es “Jesucristo y Éste Crucificado”, ¡O es nada!
Jimmy Swaggart, Centro Familiar de Adoración, 21/11/25
Tiempo Devocional – @cfabarranquilla


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