ANTES QUE CLAMES

“Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.” Isaías 65:24

Hay momentos en los que llegamos a la oración pensando que necesitamos explicarle a Dios todo lo que está sucediendo. A veces lo hacemos como una forma de rendir el corazón como lo hizo Ana, y otras veces le informamos como si Dios todavía no conociera nuestra situación.

Le contamos nuestra preocupación, nuestra necesidad, aquello que nos duele y lo que estamos esperando.

Pero Isaías nos recuerda una verdad maravillosa: antes de que clames, Dios ya sabe.

Él conoce la necesidad antes de que puedas expresarla. Conoce la lágrima que nadie vio. Conoce la preocupación que no has contado. Conoce aquello que llevas días pensando cómo resolver.

Jesús enseñó: “Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.” Mateo 6:8

Entonces, ¿por qué oramos si Dios ya sabe? Porque Dios estableció la oración como parte de nuestra relación con Él. Oramos para adorar, alabar, tener comunión, interceder y, sobre todo, expresar nuestra absoluta dependencia de Él.

Orar es reconocer: “Señor, esto es demasiado grande para mí, pero no es demasiado grande para Ti.” Es la expresión mas grande de la fe, estar de rodillas ante Él.

Y nuevamente encontramos en la Cruz el fundamento de nuestra confianza.

Por medio del sacrificio de Jesucristo tenemos acceso a Dios. No nos acercamos confiando en nuestros méritos, nuestra justicia o nuestras obras, sino en lo que Cristo hizo por nosotros.

Hebreos nos invita:“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia…” Hebreos 4:16

Podemos acercarnos, hablar, pedir, descansar, tener un cara a cara con Él.

Y aun cuando la respuesta no llegue de la manera o en el momento que esperamos, podemos descansar sabiendo que Dios nos ha escuchado.

Quizás hoy llevas una preocupación que has presentado muchas veces delante de Dios. Sigue orando. Pero no ores pensando que necesitas convencerlo para que se interese por ti, ni como si tuvieras que informarle algo que Él desconoce.

Él ya sabe. Él ya escucha. Él ya conoce. Nuestra responsabilidad es mantener nuestra fe en Jesucristo y en Su obra terminada en la Cruz, dejando nuestras necesidades en las manos del Padre.

Antes de que salga una palabra de tu boca, Dios ya conoce aquello que hay en tu corazón.

OREMOS

Padre amado y Dios de toda gracia, Tú ya lo conoces todo. Hoy pongo delante de Ti mis preocupaciones, mis necesidades y aquello que no puedo resolver. Mi confianza está en Jesucristo y en Su obra terminada en la Cruz. Ayúdame a orar con fe y a descansar, sabiendo que Tú me escuchas y conoces cada una de mis necesidades. En el nombre de Jesús. Amén.

Centro Familiar de Adoración

7 de octubre de 2026

Tiempo Devocional


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