“Porque sacrificó a los dioses de Damasco que le habían derrotado, diciendo: Pues que los dioses de los reyes de Siria les ayudan, yo también sacrificaré a ellos para que me ayuden.” 2 Crónicas 28:23
Acaz fue un contraste completo con su padre Jotam. Jotam procuró caminar delante de Jehová, pero Acaz abandonó al Señor y buscó ayuda en los lugares equivocados.
Cuando Judá fue atacada, Acaz no corrió a Dios. Buscó ayuda en Asiria y lo más trágico ocurrió después: cuando los dioses de Siria aparentemente habían ayudado a sus enemigos, Acaz razonó que esos mismos dioses podían ayudarlo.
¡Qué terrible engaño! El mismo lugar que había demostrado ser incapaz de salvarlo se convirtió en el lugar donde decidió buscar ayuda.
Así es el corazón del hombre: buscar soluciones fuera de Dios. Cuando llega la crisis, podemos correr hacia nuestras propias fuerzas, recursos, personas o métodos.
Pero la Cruz nos enseña que nuestra verdadera necesidad no es simplemente que Dios arregle nuestras circunstancias. Nuestra necesidad más profunda es Cristo.
En la Cruz, Jesús hizo lo que ninguna otra fuente podía hacer: reconciliarnos con Dios, perdonar nuestro pecado y darnos una nueva vida.
Por eso Pablo declara: “Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo.” Gálatas 6:14
Acaz comenzó buscando ayuda en Asiria y terminó sacrificando a los dioses de Damasco. Cada vez se alejaba más de Jehová. Esto nos deja una seria advertencia: una solución que nos aleja de Dios nunca debe ser considerada una verdadera solución.
Podemos conseguir alivio temporal y, al mismo tiempo, perder nuestra dependencia del Señor. La pregunta de este devocional no es solamente: “¿Cuál es mi problema?”, sino: “¿Dónde estoy buscando mi solución?”
El salmista dijo: “Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro?
Mi socorro viene de Jehová.” Salmo 121:1-2
Nuestra ayuda no viene de los ídolos de este mundo. Nuestra ayuda viene del Señor.
Y cuando nuestra fe está puesta en Cristo y en Su obra consumada en la Cruz, podemos enfrentar cualquier circunstancia sin abandonar nuestra confianza en Dios.
OREMOS
Padre amado y Dios de toda gracia, mi corazón desea tu presencia. Hoy te pido sabiduría y discernimiento para tomar cada decisión bajo tu guía y conforme a tu Palabra. No permitas que la rebelión y la autosuficiencia me dominen. Ayúdame a confiar en Ti y a poner mi fe en Cristo y en Su obra consumada en la Cruz. En el nombre de Jesús. Amén.
Centro Familiar de Adoración
26/08/2026
Tiempo Devocional


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