“He hallado el libro de la Ley en la casa de Jehová”. 2 Reyes 22:8
Durante años, el libro de la Ley había permanecido en la casa de Dios, pero había sido ignorado. Estaba cerca de ellos, pero no gobernaba sus vidas. Cuando el sacerdote Hilcías lo encontró y Josías escuchó sus palabras, el rey comprendió inmediatamente cuán lejos se había apartado Judá de Dios.
La reacción de Josías fue quebrantarse. Rasgó sus vestidos porque la verdadera Palabra de Dios siempre produce una confrontación con nuestra condición espiritual. Antes de que hubiera restauración externa, hubo quebrantamiento interno.
Todo verdadero avivamiento comienza cuando volvemos al fundamento que hemos descuidado. Josías no inventó una nueva religión ni buscó un método novedoso para transformar a Judá. Simplemente volvió a aquello que Dios ya había establecido.
Para nosotros, el fundamento de nuestra fe se encuentra en una revelación aún más gloriosa: “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo”. 1 Corintios 3:11
Y también: “Porque no me propuse saber algo entre vosotros, sino a Jesucristo, y a este crucificado”. 1 Corintios 2:2
El mensaje de la Cruz nos recuerda que nuestra relación con Dios no descansa sobre nuestras obras, capacidades o esfuerzos religiosos. Todo comienza y continúa sobre lo que Cristo hizo por nosotros.
La Iglesia puede tener actividades, programas, música y multitudes; pero, si Cristo y su obra redentora dejan de ocupar el centro, inevitablemente perderá su dirección espiritual. Podemos conservar la estructura y, al mismo tiempo, perder el fundamento.
Josías nos enseña que el primer paso hacia la restauración es volver a descubrir aquello que nunca debimos abandonar. La Cruz no es solamente el lugar donde comenzó nuestra vida cristiana; es el fundamento sobre el cual debemos continuar caminando cada día.
¿Sigue la obra de Cristo en la cruz siendo el centro de mi fe, o he permitido que otras cosas ocupen el lugar que solamente le corresponde a Él?
Oremos
Padre de toda gracia y bondad, clamo por un avivamiento en mi vida. Vuelve mi corazón al fundamento. Derrama de tu Espíritu sobre mí. Que mi confianza esté cada día en Cristo y en lo que Él hizo por mí en la Cruz. En el nombre de Jesús. Amén.
Centro Familiar de Adoración
2 de septiembre de 2026
Tiempo Devocional


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