“Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.” Jeremías 6:16
Hay momentos en la vida en los que necesitamos detenernos y preguntarnos si realmente estamos caminando en la dirección correcta.
A través del profeta Jeremías, Dios hizo un llamado a Su pueblo: “Paraos en los caminos, y mirad…”
Judá se había apartado de la voluntad de Dios. Había abandonado Su Palabra y comenzado a seguir caminos que parecían convenientes, pero que lo estaban llevando hacia la destrucción.
Sin embargo, Dios todavía lo llamaba a regresar. Observa las cuatro instrucciones que encontramos en este pasaje: Detente. Mira. Pregunta. Camina.
No era suficiente conocer el buen camino. Era necesario andar por él. Y aquí encontramos una enseñanza muy importante para nuestra vida cristiana.
Vivimos en una época en la que constantemente aparecen nuevas ideas, modas, métodos y enseñanzas acerca de cómo vivir para Dios. Pero debemos recordar que la verdad de Dios no cambia con las generaciones.
Las sendas antiguas de las que habla Jeremías no son una invitación a aferrarnos a costumbres humanas, sino a regresar al camino de obediencia y fidelidad que Dios había revelado y establecido. Y bajo el Nuevo Pacto, se confirma que tiene su fundamento en Jesucristo.
Jesús declaró: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 14:6
Escuchamos decir: “Todos los caminos conducen a Roma”. Pero realmente hay uno solo: Jesucristo. Y fue mediante Su sacrificio en la Cruz que se abrió para nosotros el acceso al Padre.
La salvación es por gracia mediante la fe, y nuestra vida espiritual debe continuar sostenida por esa misma dependencia del Señor. No podemos comenzar por la fe en Cristo y pretender continuar mediante nuestras propias fuerzas.
Pero hay una expresión al final del versículo que debería hacernos reflexionar: “Mas dijeron: No andaremos.” ¡Qué triste! Dios les mostró el camino, pero ellos decidieron no seguirlo.
Podemos conocer la verdad y aun así resistirnos a obedecerla. Podemos escuchar la Palabra cada semana y continuar caminando en nuestra propia dirección. Podemos incluso defender lo que es correcto y, sin embargo, negarnos a vivir conforme a ello.
No basta con admirar la verdad. No basta con conocerla. Es necesario caminar en ella. Y la promesa de Dios es: “Y hallaréis descanso para vuestra alma.”
Jesús declaró: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Mateo 11:28
Detente para examinar tu camino, mira para discernir el correcto, pregunta para conocer la voluntad de Dios y camina en obediencia a Su Palabra.
El verdadero descanso del alma no se encuentra en nuestros propios caminos, sino en Jesucristo. Vuelve tu mirada a Cristo, afirma tu fe en Su obra terminada en la Cruz y permite que el Espíritu Santo dirija tus pasos.
OREMOS
Padre amado y Dios de toda gracia, examina mis caminos y muéstrame si me he apartado de Tu voluntad. Perdóname por las veces que he conocido Tu verdad, pero he insistido en seguir mi propia dirección. No permitas que las costumbres, las opiniones humanas o mis deseos ocupen el lugar de Tu Palabra. Mantén mi fe puesta en Jesucristo y en Su obra terminada en la Cruz. Espíritu Santo, guíame a caminar en obediencia a la verdad y a encontrar el descanso que solamente Tú puedes dar. En el nombre de Jesús. Amén.
Centro Familiar de Adoración
14 de octubre de 2026
Tiempo Devocional


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