LA FE ES UNA EXPERIENCIA PERSONAL

“E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que habían hecho sus padres”. 2 Reyes 23:32

Joacaz era hijo de Josías, y esto hace aún más dolorosa su historia. Creció después de un tiempo de reforma espiritual y tuvo delante de sí el ejemplo de uno de los mejores reyes de Judá. Sin embargo, la fe de Josías no se convirtió automáticamente en la fe de su hijo.

Aquí encontramos una advertencia para cada generación: nadie puede vivir espiritualmente de la experiencia o de la fe de otra persona.

Podemos crecer en un hogar cristiano, asistir a una iglesia donde se predica la verdad, escuchar mensajes de fe y gracia, e incluso ser testigos de grandes manifestaciones de Dios; pero cada persona debe decidir en quién creer.

Joacaz recibió el ejemplo y una de las mayores herencias que un hijo podía recibir: un padre que buscó al Señor. Sin embargo, aparentemente no abrazó personalmente esa misma fe. El avivamiento que había vivido Judá bajo Josías no pudo ser transmitido simplemente por medio de la sangre o del apellido.

La salvación es personal. La vida de victoria también requiere una fe personal y continua en Cristo. «Mas el justo vivirá por fe» (Romanos 1:17).

No vivimos por la fe de nuestros padres, ni por la fe de nuestro pastor, ni por los testimonios de generaciones anteriores. Cada día debemos poner personalmente nuestra confianza en Cristo y en lo que Él hizo en la cruz.

Josías volvió al fundamento, pero Joacaz nos demuestra que ese fundamento debe ser abrazado personalmente por cada corazón.

Podemos decir que pertenecemos a una iglesia que predica la gracia, predica la cruz y predica a Cristo; pero la pregunta más importante sigue siendo: ¿En qué creo?

La pregunta no es solamente: ¿Qué recibí de quienes me precedieron?, sino: ¿Estoy personalmente confiando hoy en Cristo y en lo que Él hizo por mí?

OREMOS

Padre amado y Dios de toda gracia, hoy confirmo mi fe en Jesucristo como mi Señor y Salvador personal. Enséñame a caminar esta carrera de fe cada día, poniendo mi confianza únicamente en Cristo y en lo que Él hizo por mí en la cruz. Soy Tuyo y te pertenezco. En el nombre de Jesús. Amén.

Centro Familiar de Adoración

3 de septiembre de 2026

Tiempo Devocional


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