VEN, YA ESTÁ PAGADO

“A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio…” Isaías 55:1

Hay algo sorprendente en esta invitación de Dios: “Los que no tienen dinero, venid.”

¿Cómo puede alguien comprar si no tiene con qué pagar?

Isaías nos está mostrando el significado de la gracia: Dios ofrece al hombre aquello que jamás podría obtener por sus propios méritos.

El pecador llega delante de Dios con las manos vacías. No puede comprar el perdón, no puede pagar la deuda de su pecado, no puede producir su propia justicia y no puede salvarse a sí mismo.

Y, sin embargo, Dios le dice: “Ven.”

¿Cómo podemos recibir gratuitamente algo de tan inmenso valor? Porque lo que para nosotros es gratuito, a Cristo le costó Su vida.

Isaías acaba de mostrarnos, en el capítulo 53, al Siervo herido por nuestras rebeliones y molido por nuestros pecados. Ahora, en el capítulo 55, encontramos la invitación a recibir aquello que Su sacrificio hizo posible. Eso es gracia.

La gracia no significa que nuestra salvación no tuvo precio. Significa que Otro pagó el precio por nosotros.

En la Cruz, Jesucristo pagó la deuda que nosotros jamás hubiéramos podido pagar. Por eso no necesitamos añadir nuestros méritos, esfuerzos o sacrificios a Su obra terminada. Solo podemos recibir por fe.

Y esta verdad no es únicamente para el día en que fuimos salvos. Es también la manera en que debemos vivir cada día.

A veces comenzamos dependiendo completamente de la gracia, pero después intentamos continuar mediante nuestras propias fuerzas.

Sin embargo, la invitación permanece: Cuando estés débil, ven. Cuando hayas fallado, ven. Cuando estés cansado, ven. Cuando necesites comenzar de nuevo, ven.

No porque lo merezcas, no porque puedas pagarlo, no porque hayas hecho suficientes méritos. Ven, porque Jesús ya pagó el precio.

OREMOS

Padre amado y Dios de toda gracia, ayúdame a dejar de confiar en mis propios méritos y a descansar completamente en Jesucristo y en Su obra terminada en la Cruz. Que cada día viva por fe, dependiendo de Tu gracia y del poder del Espíritu Santo. En el nombre de Jesús. Amén.

Centro Familiar de Adoración

25 de septiembre de 2026

Tiempo Devocional


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