“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán.”
Isaías 43:2
El ministerio profético de Isaías es extraordinario.
A través de él, el Señor anunció acontecimientos que se cumplirían siglos después y otros que aún están por cumplirse. Isaías profetizó acerca del nacimiento del Mesías, Su naturaleza divina, Su sufrimiento y Su obra redentora; también anunció la salvación alcanzando a los gentiles y el futuro Reino y gobierno del Mesías, entre muchas otras grandes revelaciones proféticas.
Pero en medio de estas grandes revelaciones proféticas encontramos también preciosas promesas de Dios para nuestro día a día.
Palabras que necesitamos recordar cuando llegan esos días difíciles que todos enfrentamos.
Una de ellas es: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo.”
Observa algo importante: Dios no dijo: “Nunca pasarás por las aguas.” Dijo: “Cuando pases…”
Habrá días buenos, pero también habrá días de prueba. Habrá momentos de respuestas, pero también temporadas de espera. Habrá situaciones que podremos resolver y otras que estarán completamente fuera de nuestras manos.
Pero hay algo que nunca cambia: Su presencia con nosotros.
Y antes de hacer esta promesa, Dios declara: “No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.” Isaías 43:1
Para nosotros, esta verdad adquiere un significado aún mayor cuando miramos a la Cruz.
Somos redimidos porque Jesucristo pagó el precio por nosotros. Le pertenecemos porque fuimos comprados por Su Sangre.
Nuestra seguridad no consiste en pensar que nunca enfrentaremos dificultades, sino en saber a Quién pertenecemos y Quién camina con nosotros en medio de ellas.
Quizás hoy estés atravesando tus propias “aguas”: una preocupación familiar, una necesidad económica, una puerta que todavía no se abre, una respuesta que no llega o una situación que simplemente no sabes cómo resolver.
Recuerda Su promesa: “YO ESTARÉ CONTIGO.”
No permitas que la profundidad de las aguas sea más grande ante tus ojos que la fidelidad de Aquel que prometió acompañarte.
Mantén tu fe en Cristo y en Su obra terminada en la Cruz. El Espíritu Santo te dará la gracia y la fortaleza necesarias para atravesar aquello que hoy parece demasiado grande.
OREMOS
Padre amado y Dios de toda gracia, gracias porque Tu Palabra no solamente me revela Tus grandes propósitos, sino que también contiene promesas para mis días difíciles. Cuando atraviese aguas profundas, ayúdame a recordar que soy Tuyo, que fui redimido por Cristo y que Tú estás conmigo. Ayúdame a mantener mi fe puesta en Jesús y en Su obra terminada en la Cruz. En el nombre de Jesús. Amén.
Centro Familiar de Adoración
23 de septiembre de 2026
Tiempo Devocional


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